Habla Copi (homosexualidad y creación)
Galerna, 160 páginas / 1º edición
En opinión del poeta Hugo Gutiérrez Vega, el dramaturgo y dibujante argentino Raúl Damonte Taborda, mejor conocido como Copi fue un poeta del exceso, un autor dinamitero cuyas obras en el tiempo en que fueron escritas, escandalizaron y continúan escandalizando porque provocan a los personeros de las buenas costumbres.
"Hay en Copi una especie de candor radical. Esto se nota en sus personajes, en el vestuario, en el lenguaje y en la forma como concibe el mundo. Gran parte de esta construcción proviene de la caricatura y del Baudeville y su mejor recurso es el exceso", señaló el bardo durante la presentación del libro El homosexual o la dificultad de expresarse, coeditado por el Conaculta y Ediciones El Milagro.
Para Hugo Gutiérrez Vega, el teatro de Copi es una sorpresa constante y sistemática pero no artificial. "Estoy seguro que conoció perfectamente la dramaturgia de Ramón del Valle-Inclán y del teatro esperpento, cuyo principio argumenta que las imágenes más bellas reflejadas en un espejo cóncavo son absurdas; esto ocurre con nuestro autor de manera magistral".
El poeta añadió que en la obra de este dramaturgo se aprecia el reconocimiento de otros como Ionesco y hasta Oscar Wilde. El lenguaje de Copi es claro y directo, existe una gran naturalidad en los diálogos emprendidos por sus personajes, y si su obra ha sido remitida a las tragedias griegas en éstas sólo podemos observar a Menandro por lo delirante de la farsa.
El universo copiano o el copismo se nutre de la cultura popular, añadió Gutiérrez Vega. En sus obras son recurrentes las revistas del corazón y los anuncios que aparecen en las publicaciones de moda: "mujer de buena posición busca hombre de condición resuelta que lea poesía en voz baja". Lo mismo ocurre con la existencia en sus obras de devotos de los ídolos del cine y de las telenovelas, estos emblemas gay son muy presentes en su obra como la usada imagen de la Garbo.
Se dice que Copi es un mito porque es reconocido después de muerto. Incluso escribió una obra sobre un personaje que al igual que él padecía de sida y dibujó un cómic en el que se pitorreó de su propia muerte, la cual estaba muy próxima. Se dice que este autor está vivo en sus obras. Yo no lo creo y es muy probable que al escuchar eso no le habría gustado; sí, su trabajo es magnífico y lo ha dejado necesariamente, para que nos nutramos de éste; sin embargo, una cosa es cierta: a Copi se lo llevó la chingada.
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