Durante los años 90′ la editorial Midons alegró el panorama con una colección a cargo de Manuel Valencia (también director del divertido fanzine “2000 maníacos”) en el que se dedicaron libros al cine de terror, de serie B, manga o porno, donde incluso se publicó el guión de “El día de la bestia”. El coautor de éste, Jorge Guerra Echevarría, habitual de Álex de la Iglesia, fue el encargado del prólogo de este libro de Isabel Andrade, un pequeño monumento Pop dedicado a la vida de la reina de las Pin-ups de los años 50′, profusamente ilustrado.
Con las sesiones fotográficas filmadas al lado de gente ya convertida en mitos como Irving Klaw o Bunny Yeager, Bettie Page se convirtió en un icono del erotismo, en perenne objeto de culto cuya huella llega hasta nuestros días.
Ella es la precursora de Dita Von Teese y de muchas otras que se han dedicado al erotismo o porno elegante. Porque elegancia e inocencia es lo que desprende mayormente de sus imágenes, incluso cuando juguetea con el spanking, con el bondage (modalidad en la que ella era la indiscutible reina) o el sado más fino y sutil, a años luz de la escatología y vulgaridad actuales. Y eso, y que pusiese de moda el flequillo o fuera también pionera en lencería o en el fetichismo. Especialmente en los tacones altos, es lo que la convirtió en un símbolo que sobrevive indemne al paso del tiempo, lejos de la vulgar masificación tipo Betty Boop.
Como no podía ser de otra manera, cuando unos cuantos se divierten, salieron los cazadores de brujas de turno, al mando del político demócrata Estes Kefauver, y la diversión se acabó. Las prohibiciones y disgustos minaron la salud de Klaw y se lo llevaron, mucho antes de tiempo, a la tumba y Bettie Page volvió al anonimato del que ya apenas salió.
Al menos queda ese delicioso momento para la historia en que Kefauver ( otro McCarthy ) le preguntó a la Pin-Up por qué no se avergonzaba de posar con prendas íntimas y ajustadas y ella respondió: “porque, querido senador, creo que son lindas“.
Y los de esa inquisición no impidieron que sigamos disfrutando de Miss Page. Lo que sí se extraviaron fueron las fotos que le hizo John Willie y que eran propiedad del escritor James Baldwin. Algunos dicen que Bettie Page es el modelo del emblemático personaje de cómics Bondage, Gwendoline. Algo dudoso. Lo que está claro es que sí lo es del personaje femenino de los tebeos del superheroe “The Rocketeer“, algo que no se notó en la película de 1990, a cargo de Joe Johnston, puesto que le dieron el papel a la más remilgada Jennifer Connelly. Era una producción Disney y eso lo explica todo.
También icono del rock, Bettie Page se convirtió, ya mayor, en una cristiana radical y al parecer se vió envuelta de asuntos turbios. Falleció hace unos pocos años ya convertida en mito y nada de esto último trastocó ni siquiera ligeramente, ese estatus.