La Pista Siria
Ediciones de la Urraca, 230 páginas / 1º edición (muy buen estado)
La "línea blanca" es ese hilo que inhalan los adictos deslizando sus codos sobre una mesa, y también el trayecto del lavado que lleva de una ciudad a otra, de un grupo de socios a otro. Por esas huellas o pistas, Bermúdez va trazando un itinerario real. Ahora el Aeropuerto de Ezeiza deja de ser un enclave perdido en las últimas poblaciones de la aeronavegación en el sur del mundo, para convertirse en el inesperado centro de una nerviosa red de maletas anónimas que cambian de mano y siguen viaje.
Nombres y apellidos que se barajan y confunden hasta la total vaguedad, residencias triples o quíntuples, domicilios legales y no identificados, juezas serviles que lo cubren todo, hacen de la Argentina un territorio de nadie, el lugar popicio donde la identidad personal rinde más beneficios cuanto menos vale. ¿Quién es y no es Ramón Puente Patiño? ¿Cuántos nombres le daremos a Mario Anello?
La pista siria compendía mucho de lo que todavía no sabíamos que podíamos imaginar. Agrava las cosas. Ata y desata con sorpresa todo lo que hemos leído de manera fragmentaria durante estos años. Y lo hace apoyándose en una impresionante masa de información y documentos, como para no dejar ningún resto de olvido sobre el tiempo que nos tocó vivir. Todo podría transcurrir como en un cuento de hadas, de inocentes viajeras que llevan sus pequeñas valijas a cuestas, si no fuera porque los actores son reales y tienen la manija de un país.
Ediciones de la Urraca, 230 páginas / 1º edición (muy buen estado)
La "línea blanca" es ese hilo que inhalan los adictos deslizando sus codos sobre una mesa, y también el trayecto del lavado que lleva de una ciudad a otra, de un grupo de socios a otro. Por esas huellas o pistas, Bermúdez va trazando un itinerario real. Ahora el Aeropuerto de Ezeiza deja de ser un enclave perdido en las últimas poblaciones de la aeronavegación en el sur del mundo, para convertirse en el inesperado centro de una nerviosa red de maletas anónimas que cambian de mano y siguen viaje.
Nombres y apellidos que se barajan y confunden hasta la total vaguedad, residencias triples o quíntuples, domicilios legales y no identificados, juezas serviles que lo cubren todo, hacen de la Argentina un territorio de nadie, el lugar popicio donde la identidad personal rinde más beneficios cuanto menos vale. ¿Quién es y no es Ramón Puente Patiño? ¿Cuántos nombres le daremos a Mario Anello?
La pista siria compendía mucho de lo que todavía no sabíamos que podíamos imaginar. Agrava las cosas. Ata y desata con sorpresa todo lo que hemos leído de manera fragmentaria durante estos años. Y lo hace apoyándose en una impresionante masa de información y documentos, como para no dejar ningún resto de olvido sobre el tiempo que nos tocó vivir. Todo podría transcurrir como en un cuento de hadas, de inocentes viajeras que llevan sus pequeñas valijas a cuestas, si no fuera porque los actores son reales y tienen la manija de un país.
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